Ha partido un Maestro de la medicina paraguaya, el doctor Alberto Pascual Cacace Cardozo

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La doctora Teresa Ramos de Ferreira, gineco obstetra, que trabajó durante muchos años con el doctor Cacace Cardozo dijo que “era una persona totalmente honesta, llena de projimidad, con ganas de enseñar como un profesor de antes. Es lo máximo, nos enseñó a todos, yo fui su alumna en la Cruz Roja y después su ayudante, y luego operabamos juntos. Inclusive él venía al Hospital Regional de Caacupé a operar conmigo”.
Se había formado en México, según la doctora, era un profesional muy bien preparado. “Nos obligaba a leer, teníamos reuniones clínicas, hacíamos cursos, formábamos residentes. Toda una pléyade de gente formada por él en ginecología y obstetricia”.
La medica lo recuerda al Profesor Cacace Cardozo por su gran bondad y su religiosidad, ya que tomaba la comunión diaria, y a su vez él daba la comunión en la iglesia San Roque.
“Sus intervenciones permitieron a muchas mujeres tener una mejor calidad de vida, su especialidad era la cirugía vaginal en patologías benignas. Fue una persona que tuvo mucho sufrimiento por su enfermedad, oraba a Dios siempre”, dijo con emoción.
Por su parte, la doctora Blanca Lila Fretes de Brom manifestó que recuerda al doctor Cacace Cardozo como un “Maestro paraguayo en ginecología y obstetricia porque formó en técnicas como el fórceps, enseñaba la cirugía, es uno de los pocos maestros. Lo recuerdo súper bien porque eramos muy amigos. Él fue maestro en la Cruz Roja, y cuando fui presidenta de la Sociedad Paraguaya de Ginecología y Obstetricia lo nombramos “Maestro”, recordó.
Sentidas palabras también generó en el doctor Juan Pablo Servín, gineco obstetra, quien opinó que “ha partido a la inmensidad eterna uno de los grandes de la Medicina Paraguaya. Aquella medicina que acostumbraba ser señorial, llena de celo y virtud, puntillosa y sobre todo humana y solidaria. El querido Alberto o “Cacache”, como le decíamos con afecto, a lo que él respondía siempre con algún afectuoso saludo, con el nombre en diminutivo. Fue un Maestro, de aquellos que enseñaban por el placer de enseñar, enseñaba espontáneamente, casi sin proponérselo, porque lo hacía con su prístino ejemplo y su meridiana y luminosa transparencia”.
El doctor Cacace Cardozo formó varias generaciones de médicos en su querida Cruz Roja Paraguaya dónde lo recuerdan y recordarán con veneración y respeto, junto a otros ilustres como Negrete o Aparicio, según el doctor Servín. “Eximio y preciso cirujano, con los instrumentos en la mano era un artista y daba placer verlo operar. Las mejores histerectomías y Whertein –cirugía oncológica- las viví como ayudante suyo. Pero sobre todo fue un MÉDICO con mayúsculas, médico grandioso y humano, como deberíamos serlo todos, cumpliendo a cabalidad el juramento dado”, opinó su afectuoso alumno. Y continuó, “tuve la honra de trabajar a su lado en mi juventud, durante varios años en el sanatorio San Benigno, y aprendí muchísimo de su ciencia, su arte y su ejemplar calidad humana. Formó una familia maravillosa de la cual sus dos hijos colegas Raquel y Alberto son entrañables amigos, a quienes deseo amorosa resignación”, concluyó en su posteo en Facebook.

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