Los típicos sombreros de karanda’y elaborados por familias de Isla Tuju

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PASO BARRETO, Dpto. de Concepción (Aldo Rojas Cardozo, corresponsal). El lugar conocido como Isla Tuju se encuentra a unos 74 kilómetros de la capital del primer departamento. En la comunidad habitan 179 familias y la mayoría se dedica a la fabricación de los tradicionales sombreros de fibras de karanda’y.
Según los pobladores, la actividad artesanal es tradicional en la comunidad y que el conocimiento de la trama fue transmitido de generación en generación en el seno de cada familia. Los lugareños desconocen en qué año comenzaron los habitantes a trabajar en la actividad en esta parte del primer departamento, pero las artesanas dijeron que serían la tercera generación que le dan forma a los frescos sombreros.
La actividad artesanal ocupa a prácticamente a todos los integrantes de cada familia: mujeres, varones y niños.
El proceso de elaboración de los sombreros se inicia con el corte de las hojas del karanda’y, cuyas plantas muchas familias tienen dentro de su propiedad. Este primer paso lo hacen con ayuda de una caña hueca, similar a una Tacuatí y que tiene una considerable longitud. En un extremo colocan un filoso cuchillo.
Seleccionan las palmas ubicadas en el centro del racimo de hojas. Las que están a los costados no sirven, según explicó la artesana Eulalia Báez, quien nos mostró paso a paso el proceso de elaboración de sombreros.
Relató que las hojas deben ser sacudidas para separar unas de otras. Posteriormente son colocadas sobre chapas para ser expuestas al calor del sol para un buen secado, que lleva en promedio tres días.
El siguiente paso es la selección de las hojas que quedaron secas, que deben tener un tono amarillo. Las elegidas son expuestas al sereno (rocío de la noche) para que las fibras se humedezcan y puedan sean trabajadas con facilidad.
A continuación inician el corte de palmadas en forma de hilos. “Tengo un cuchillo cuyos dientes gasté para que queden lisos a fin de realizar el corte sin complicaciones”, relató Eulalia Báez, quien comentó que aprendió de su madre las técnicas para hacer el sombrero.
Los conocimientos que le transmitió su madre conjugó con su talento para continuar con la tradición, que no deja grandes ganancias, pero les permite a las familias vivir dignamente.
Una vez que los hilos de fibras de palmas están listos inician el tejido a mano. Mientras elaboraba un sombrero, la mujer comentó que en la comunidad utilizan los tipos de trenzado común y avati’ygue y esta última es la que ella aplica.
El tamaño de los sombreros depende de la longitud de las tiras de fibras.
Báez dijo que una persona puede elaborar dos sombreros en un día. La ventaja que se tiene con esta artesanía es que se puede fabricar durante todo el año, ya que tiene salida en todas las temporadas.
Son utilizados comúnmente por campesinos para protegerse de los rayos del sol mientras trabajan, como también laceadores o bailarines de danzas típicas paraguayas.
Venta asegurada todo el año
En Isla Tuju existen familias que tienen como única actividad económica la fabricación de sombreros de karanda’y. Los compradores o revendedores llegan a las propias casas de los artesanos para comprar estos accesorios típicos de nuestro país. Los más grandes venden a G. 40.000 y pequeños a G. 35.000 cada uno. La mayoría de los pedidos son entregados a intermediados revenden en el Brasil, mientras a nivel local las personas que participan de concursos de lazos son los que más compran.

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